FUENTE EXTERNA.-Empieza la Semana Santa y ya se pueden ver las primeras procesiones en las que se bendicen las palmas y los ramos recordando el día en que Jesucristo entró en Jerusalén. Una tradición cristiana que se llevan a cabo por todo el territorio. Y durante los próximos días por las calles y plazas se podrán ver: capirotes, capas, cirios, tambores, cruces, figuras, flores, mantos y túnicas, auténticos símbolos del fervor religioso.

Se le llama Domingo de Ramos porque fue el día en que el llamado Mesías entró triunfante en Jerusalén. Iba montado en un asno y a su llegada fue recibido por decenas de seguidores con ramas en sus manos que lo aclamaban como su rey. La fecha es variable cada año.
El evangelio de San Juan lo describe de la siguiente manera en el capítulo 12, versículos 13-15: “Tomaron ramas de palmera y salieron a recibirle, y clamaban: ¡Hosanna! ¡Bendito el que viene en el nombre del Señor, el rey de Israel! Y halló Jesús un asnillo, y montó sobre él, como está escrito: No temas, hija de Sion; he aquí tu rey viene, montado sobre un pollino de asna”, narran los tres versículos sobre el hecho.

El sacerdote Gregorio Alegría, párroco de la Iglesia San Francisco de Asis de La Nueva Barquita, señala que la fecha es muy simbólica para los católicos y conlleva el inicio de una serie de rituales que se efectúan durante toda la Semana Santa.

Luego de la celebración del Domingo de Ramos, fecha en la que los fieles católicos que van a las iglesias llevan en sus manos ramas de palmas o cruces del mismo material, no es hasta el Jueves Santos cuando se retoma una serie de ritos que marcan cada día en la festividad religiosa.

“El Domingo de Ramos también se llama Domingo de la Pasión de Jesús, porque en ese domingo se lee la pasión entera de Jesús, del evangelio, y este año toca San Lucas, por eso tiene dos nombres. Con él comienza la Semana Santa, muy importante para, sobre todo, los cristianos, y en ella celebramos la pasión, la muerte y la resurrección de Jesucristo”, explica el sacerdote.

El Jueves Santo se celebra el Triduo Pascual, el cual culmina con el Domingo de Resurrección. “El jueves Santos es el día de la institución de la eucaristía, el día del sacerdocio, el día del amor fraterno, celebramos el jueves santo. Se hace una misa presidida por el obispo.

La consagración es la misa que se llama crismal, porque ahí se consagran los santos óleos”, detalla el párroco.

El Viernes Santo no se celebran misas, lo que se hace es una reflexión sobre la pasión y la muerte de Cristo. “Es un día de ayuno y abstinencia”. Esa fecha se suele recordar la procesión del camino al calvario que recorrió Jesús, el llamado “vía crucis”.

El Sábado Santo, dice, es un día tranquilo, de silencio, en el cual se recrea el acompañamiento espiritual a María Dolorosa (madre carnal de Jesucristo). Ese día “el pueblo de Dios espera con expectación la gran Vigilia Pascual en la noche y se llama la madre de todas las vigilias, la vigilia de la resurrección”.