2050 es la fecha límite que, al parecer, tenemos para frenar drásticamente y en la medida de lo posible las consecuencias del cambio climático. Una seria advertencia que han lanzado expertos australianos en un informe llamado “Riesgo de seguridad relacionado con el clima existencial: un enfoque de escenario”. De lo contrario, avisan, las condiciones para vivir en el planeta Tierra serán nefastas.
Uno de los científicos al frente de este informe es David Spratt, director de investigación del Centro Nacional de Avance para la restauración del Clima en Melburne; También han trabajado en él Ian Dunlop, presidente de la Asociación Australiana del Carbón, director ejecutivo del Instituto Australiano de Directores de Empresas y presidente del Grupo de Expertos de la Oficina Australiana del Invernadero sobre el Comercio de Emisiones entre 1998 y 2000.

En la investigación e informe posteriores resaltan la importancia de reducir los riesgos para proteger a la civilización humana. El grupo de expertos consideran que la situación es tan grave que hemos llegado al punto de que ya es necesario poner en marcha un plan similar en escala a la movilización de emergencia que tuvo lugar en la Segunda Guerra Mundial.

Es urgente construir un sistema industrial de emisiones cero y poner en marcha la restauración de un clima adecuado que garantice que el mundo es un lugar habitable para la especie humana. Si no se toman medidas urgentes, estaremos ante lo inevitable en menos tiempo de lo esperado. Tan pronto como en apenas tres décadas, el mundo dejará de ser habitable. “Estaremos en el umbral de la supervivencia humana”, aseguran desde el informe.

En un futuro, la sociedad podría colapsar debido a la inestabilidad provocada por los patrones migratorios de miles de millones de personas afectadas por la sequía, el aumento del nivel del mar y la destrucción del medio ambiente.

La evaluación termina con una conclusión desgarradora: «Es posible que más de mil millones de personas deban ser reubicadas y, en el peor de los escenarios si seguimo así, la destrucción del planeta será irreversible, lo que supone una alta probabilidad de que la civilización humana llegue a su fin».